El encuentro enfrentaba a dos plantillas con realidades clasificatorias opuestas, pero con una necesidad idéntica de sumar. Por un lado, unos locales dispuestos a dejarse la piel para alejarse de la quema del descenso; por el otro, un coloso que pelea palmo a palmo por el campeonato y el billete directo a la Tercera División. El resultado final, aunque abultado, no hace justicia al sufrimiento y la igualdad que reinó durante 38 minutos.
Las sensaciones desde el pitido inicial demostraron que Los Coyanes no iban a ser un invitado de piedra en su propia casa. Plantearon un partido incómodo, cerrando espacios y maniatando la fluidez habitual del cuadro de Villaviciosa. La valentía local encontró una recompensa inmensa en el minuto 6, cuando José Fontán desató la locura en el pabellón al perforar la red y colocar el 1-0. Sin embargo, la alegría duró apenas un suspiro. Si algo define a los equipos de la zona noble es su capacidad de respuesta, y el Rodiles demostró su resiliencia empatando prácticamente en la jugada siguiente (minuto 7) por medio de Bernardo Barredo. Con ese 1-1 y la sensación de que las espadas estaban en todo lo alto, ambos conjuntos enfilaron el túnel de vestuarios.
Fe inquebrantable y un desenlace de campeonato
Tras la reanudación, la historia pareció repetirse como un calco exacto, convirtiendo el partido en un carrusel emocional. En el minuto 22, un incisivo José Fontán volvía a adelantar a Los Coyanes, firmando su doblete y haciendo soñar a Sobrescobio con la campanada de la jornada (2-1). Pero la crueldad del fútbol sala volvió a cebarse con los locales. Una vez más, el Rodiles reaccionó de forma instantánea: en el 23', Luis Javier Sopeña devolvía las tablas al marcador (2-2) y apagaba el incendio visitante.
A partir de ahí, el encuentro entró en una fase de máxima tensión. El reloj avanzaba y Los Coyanes resistían las embestidas de un Rodiles que veía cómo se le podían escapar puntos de oro. Fue en ese alambre de los instantes finales donde pesó la calidad, el banquillo y la inercia ganadora de los visitantes. En el minuto 38, Antonio Villanueva encontró la grieta en el muro local para asestar un golpe psicológico letal anotando el 2-3.
Con Los Coyanes volcados a la desesperada y asumiendo riesgos máximos para salvar al menos un punto, el Rodiles castigó sin piedad. En un fatídico minuto 39 para los locales, Manuel Blanco y de nuevo Antonio Villanueva sentenciaron el choque marcando el cuarto y el quinto gol, estableciendo un 2-5 que dejó a la grada local con un sabor muy amargo tras haber acariciado la gesta.
El triunfo es oro puro para el Rodiles F.S., que alcanza los 47 puntos y se consolida en la segunda posición de la 1ª Asturfutsal. Los visitantes mantienen el pulso frenético con el líder Salinas (51 puntos) y el Rompiente (47 puntos) por esas tres primeras plazas que garantizan el ascenso directo a Tercera División, asegurando además de forma virtual su presencia en la Copa Principado (reservada a los cinco primeros).
Por su parte, Los Coyanes F.S. se quedan con 21 puntos en la duodécima posición. A pesar de la gran imagen mostrada hoy, la realidad de la tabla aprieta: el fantasma del descenso sigue al acecho, ya que los cuatro últimos pierden la categoría y el equipo siente el aliento de El Penote (13º, con 19 puntos) muy cerca de su nuca.





