Arenas de Manzaneda C.D. y C.D. Txamón Oviedo F.S. saltaron a la pista del Polideportivo Ventanielles para regalar a la afición un derbi de esos que justifican el precio de la entrada. El ambiente en las gradas presagiaba una tarde de emociones fuertes, y la realidad superó a las expectativas desde el pitido inicial. Las dinámicas de ambos conjuntos chocaron de frente: la ilusión de un equipo local que mira a las estrellas frente a la necesidad de unos visitantes que sienten el aliento del descenso en la nuca.
El guion del partido se rompió cuando los aficionados apenas se estaban acomodando en sus asientos. El Arenas salió con el cuchillo entre los dientes, asfixiando a su rival con una presión coral que maniató por completo al conjunto colegial. Fruto de esta efervescencia inicial, una pizarra perfectamente ejecutada en un córner permitió a Sergio inaugurar el marcador en el primer minuto de juego (1-0). Ese gol tempranero fue un mazazo psicológico para el Txamón, que vio cómo el partido se le convertía en una montaña muy empinada.
Las sensaciones sobre la pista eran de un monólogo abrumador. El Arenas jugaba de memoria, fluido y letal. En el minuto 6, una rápida transición conducida por Janpier terminó en los pies de Rodolfo, que definió con clase para poner el 2-0. Sin tiempo para digerir el golpe, Carlos remachaba en el segundo palo el 3-0 apenas sesenta segundos después, coronando una salida de presión de libro de todo el equipo. El vendaval local parecía no tener fin, y en el minuto 14, otro córner de laboratorio culminaba con una asistencia de Yago para que Martín firmase el contundente 4-0.
El orgullo herido del Txamón asomó tímidamente en el minuto 16, cuando Jon culminó una buena acción de estrategia visitante para recortar distancias (4-1). Sin embargo, la primera parte era coto privado de Sergio. Antes del descanso, el jugador local transformó un doble penalti con maestría (5-1), cerrando un primer acto primoroso de un Arenas que, por sensaciones y ocasiones, bien pudo irse a los vestuarios con una renta aún más escandalosa.
Reacción frenada y expulsión
El paso por los vestuarios bajó las pulsaciones del choque. El ritmo frenético dio paso a un encuentro más trabado, donde el cronómetro se convirtió en el mejor aliado de los locales. La tensión del derbi pasó factura al Arenas en el minuto 22, cuando Carlos vio su segunda tarjeta amarilla (había sido amonestado previamente en el 8' ), dejando a su equipo en inferioridad. Esta expulsión dio alas a un Txamón que intentó aferrarse a la épica.
Asumiendo riesgos con el portero-jugador, los visitantes lograron madurar sus posesiones hasta que Alejandro, en el minuto 35, encontró la red para poner el 5-2 e inyectar un gramo de esperanza en su banquillo. Pero la alegría fue efímera. En la jugada inmediatamente posterior, Sergio emergió de nuevo para apagar cualquier conato de rebelión, firmando su 'hat-trick' personal y cerrando definitivamente el partido con el 6-2 final (36').
El pitido final deja escenarios diametralmente opuestos para ambos clubes ovetenses. El Arenas de Manzaneda consolida su brillante estado de forma, afianzándose en la cuarta plaza con 35 puntos y prolongando una racha de grandes sensaciones. Esta victoria les asienta en la zona noble, esa que da acceso a la ansiada Copa Principado y les permite seguir soñando con atrapar la segunda plaza (Copa del Rey), aunque el Racing de Mieres esté lejos.
Por su parte, el C.D. Txamón Oviedo encaja un duro golpe. Anclados en la undécima posición con 20 puntos, los fantasmas del descenso empiezan a rondar Ventanielles. Con El Franco a tan solo un punto (19) y marcando la línea roja, el equipo visitante deberá reponerse rápido de este varapalo, recuperar la solidez defensiva y sumar con urgencia para no verse arrastrado a las últimas tres plazas que condenan a la pérdida de la categoría.





